Las personas influyentes son aquellas que tienen gran control tanto en su entorno como en sí mismos. ¿Te preguntas cómo lograron tener ese control? La palabra clave es: autoconfianza, pero además existe una serie de cualidades que podemos aprender y empezar a ejercer nosotros mismos. Para ser una persona influyente es necesario empezar a pensar y a actuar como tal.

 

  1. Pensar por nosotros mismos

Estas personas no se dejan llevar por las tendencias o la opinión pública. Formar criterios propios se hace en base a hechos. Están más que dispuestos a cambiar de parecer si las evidencias lo ameritan, pero no dejan que otros cambien su forma de ver el mundo.

  1. Romper con lo establecido

Estos individuos nunca están satisfechos con el status quo. Son los que siempre se preguntan “¿Y si hiciéramos las cosas de otra manera?”. Las personas influyentes son disruptivas porque no temen desafiar la sabiduría convencional, pero no buscan la controversia solo por ser diferentes. La buscan porque de verdad quieren mejorar al mundo.

  1. La conversación como cualidad y talento

Cuando las personas influyentes hablan, lo que dicen se expande como ondas en el agua. Inspiran a todos a su alrededor a explorar nuevas ideas y pensar de manera diferente.

  1. Ágiles en hacer networking

Estas personas saben el secreto de las conexiones duraderas. No solo conocen a mucha gente, tienen relaciones con los contactos de sus contactos. Más importante, saben aportar algo nuevo y bueno a todos los miembros de su network. Comparten sus consejos y presentan a sus amigos con personas que puedan ayudarles.

  1. Enfocarse en lo realmente importante

Estos individuos no se distraen por trivialidades. Son capaces de eliminar la estática y el ruido sordo del día a día para enfocarse en lo realmente importante. Solo hablan cuando piensan que tienen algo diferente y propositivo que decir. Jamás aburren a los demás con charlas insulsas.

  1. La discusión como valor

Este tipo de seres humanos no reaccionan a la defensiva cada vez que encuentran a otra persona que tenga un punto de vista diferente al suyo. Son lo suficientemente humildes para saber que no poseen la sabiduría universal y que alguien más pudo haber visto algo que ellos pasaron por alto. Y si su interlocutor está en lo correcto, aceptan el cambio ampliamente porque les importa más el resultado final que tener siempre la razón.

  1. Ser proactivos

Las personas influyentes no esperan a que las nuevas ideas y tecnologías les caigan del cielo; buscan llegar a estas cosas. Son early adopters que buscan anticipar el paso siguiente y pueden ver qué se avecina porque salieron a buscar el futuro de frente.

  1. Responden en lugar de reaccionar

Si alguien critica a las personas influyentes por cometer un error o si un colaborador se equivoca, estas personas no reaccionan de manera emocional. Ellos esperan. Piensan. Y una vez que se han calmado, eligen la respuesta correcta que tienen que dar. Saben que sus relaciones son muy importantes y no dejarán que una mala reacción las afecte. También entienden que las emociones se contagian y que reaccionar de mala manera puede ser una influencia negativa para las personas de su alrededor.

  1. Confían en sí mismos y en los demás

Las personas influyentes siempre esperan lo mejor. Creen en su propio poder para alcanzar sus sueños y piensan que las demás personas tienen la misma capacidad. Estiman que nada está fuera de su alcance y es esa creencia lo que los impulsa a dar su mayor esfuerzo. Tienen fe en que basta una sola persona para cambiar al mundo.

Las personas influyentes ejercen liderazgo en los demás porque encuentran en la autoconfianza, la razón, la innovación, la conversación, el networking, la concentración, el debate, la proactividad, la respuesta bien pensada y en el voto de confianza en el talento de los otros las claves para construir un futuro exitoso, donde las buenas relaciones son indispensable para ser influyentes y alcanzar el éxito.