Todo nace con una gran idea. Los emprendedores gestan sus proyecto a partir de su creatividad, su experiencia profesional y su conocimiento del mercado.

 

Llenos de sueños y expectativas, los emprendedores van desarrollando su proyecto y se van amoldando a las exigencias del mercado. Sin embargo, es primordial aclarar un punto: esta primera etapa de exploración será fundamental para los resultados posteriores.  

 

Cuando un emprendedor quiere concretar su idea e insertarla en el mercado, debe, primeramente, conocer ese espacio donde se va a desenvolver. En entradas anteriores hemos explicado que lo peor que un empresario puede hacer es avanzar a ciegas. Es la ruta directa al fracaso.

 

Todo emprendedor debe invertir esfuerzos en levantar datos pertinentes y evidencia clara sobre el funcionamiento su rubro y mercado. El primer paso, antes de apostar (ya con dinero) en tu idea de negocios, está en realizar una evaluación atinada.

 

¿Cómo hacerlo? Acá te brindamos 10 principios fundamentales:

 

  1. La evidencia debe triunfar ante la opinión: sin importar lo que piense tu jefe, socio, o tú mismo, la evidencia siempre es lo más importante.

 

  1. Aprende rápido para reducir el riesgo de fracasar: evaluar las ideas van de la mano con las posibilidades de fracasar. Mientras te equivoques rápido y barato, más aprenderás. De esta manera reduces el riesgo.

 

  1. Evalúa tempranamente, refina después: recopila insights con experimentos tempranos y baratos, antes de pensar o escribir tus ideas en detalle.

 

  1. Experimentar ≠ realidad: recuerda que los experimentos sirven como lentes para tratar de entender la realidad. Son muy buenos indicadores, pero son distintos a la realidad.

 

  1. Equilibrio entre aprendizajes y visión: integra los resultados de tus evaluaciones sin dejar de lado tu visión.

 

  1. Identifica a los asesinos de tus ideas: comienza evaluando los supuestos más importantes de cada uno de ellas, los que podrían hacer estallar tus ideas.

 

  1. Entiende a los consumidores primero: evalúa las necesidades, dolores, deseos y esfuerzos de los consumidores antes de pensar lo que puedes ofrecerles.

 

  1. Haz que todo sea medible: las buenas evaluaciones dirigidas por una lógica de medición permiten llegar a conocer insights que son realmente accionables.

 

  1. Acepta que no todos los hechos son iguales: Los entrevistados te dicen algo y posteriormente hacen otra cosa. Considera la confiabilidad de tu evidencia.

 

  1. Evalúa las decisiones irreversibles al menos dos veces: Asegurate que las decisiones que tienen un impacto irreversible sean bien informadas.