Realizar entrevistas y encuestas para conocer el estado emocional de los trabajadores, quedó en el pasado. Muchas de las preocupaciones que invaden a un trabajador, los problemas que se plantea y los medios que se propone utilizar para solucionar determinadas situaciones pueden deducirse al hacer un chequeo regular de su correo y las fechas de realización.

Una de las principales vías para ello es el análisis del tráfico de correos electrónicos y los metadatos del calendario. Esto nos dice mucho acerca de quién habla, con quién, en qué departamentos, qué reuniones se mantienen, sobre qué y durante cuánto tiempo. Sin duda alguna, como empresa, seguirle la pista a la agenda de nuestros trabajadores es la mejor manera de saber qué hacen, cómo lo hacen, cuándo y con quién.

Seguramente, ya estas pensando que será una ofensa y violación a la privacidad de los trabajadores, el hecho de rastrear sus correos y la relación con sus calendarios, incluso si se trata de cuentas corporativas. Sin embargo, también puede obtenerse información de alcance con metadatos anonimizados, en los que se eliminan tanto los nombres particulares de las personas como el contenido específico de cada comunicación.

Es posible analizar los metadatos para identificar los grandes temas de los que se habla y la frecuencia con la que se habla entre diferentes departamentos de ellos. Es más, esos mismos metadatos se pueden correlacionar después con indicadores más tradicionales de la efectividad de los procesos. Llevar a cabo un rastreo despersonalizado, ayudará incluso a estudiar cómo evolucionan los procesos en cada uno de los departamentos y entre ellos, lo cual permitiría conocer las emociones que predominan dentro de la empresa a un nivel corporativo.

El potencial de estas técnicas es cambiar la forma en que los responsables de equipo y encargados interactúan con los trabajadores. Hoy en día, la mayoría de los gerentes están haciendo todo lo posible para involucrar y motivar a los empleados. Sin embargo, la tecnología debe entenderse aún como una herramienta para facilitar los procesos que el hombre requiere emprender, por ende siempre se necesitarán profesionales de la gestión del cambio para interpretar los datos y diseñar las formas correctas de trabajar con los empleados durante un proceso de transformación o una emergencia externa.