Se habla mucho sobre las ventajas y métodos que los emprendedores tienen al iniciar un negocio, pero dónde queda la importancia de la idea que sustenta nuestra startup y la sensación de fracaso que genera todo comienzo. Veamos cómo transformar las dificultades que afectan a cualquier emprendedor en aspectos positivos.

 

  1. La sensación de fracaso: el fracaso es un eslabón dispensable que no debemos mitificar. No hay que fracasar para alcanzar el éxito, pero si sucede los emprendedores y talentos deben ser lo suficientemente maduros para sacar de ello motivaciones e ideas que les permitan retomar las riendas del negocio. Ser exitosos no depende de si hemos fracasado o no. Depende de la tolerancia, resiliencia y creatividad de los talentos para transformar la frustración en soluciones novedosas.
  2. Escalar: las empresas tienen un nuevo aliado capaz de romper todos los límites: la tecnología. El plan de negocio debe contemplar la manera de ser globales para alcanzar una mayor cantidad de público. En esto la tecnología es indispensable, pues contribuye a traspasar fronteras que antes parecían imposibles de atravesar. Mientras más numeroso y diverso sea el público, mayor impacto tendrá la compañía y por ende mayor será el reconocimiento y los beneficios.
  3. Storytelling: contar una buena historia será vital para llegar a nuestro target, ganar más clientes y diferenciarnos del resto. Supongamos que tenemos nuestra idea de negocio, el financiamiento, el equipo de talentos, es decir, todo está listo para empezar, pero ¿cómo empezamos? Una buena historia conquista a cualquiera. Una historia empática, cargada de pasión y creatividad es la mejor manera de hacernos un espacio único en medio de la competencia y por ende distinguir nuestra marca. Lograr que los clientes nos identifiquen es clave para generar fidelidad y atraer nuevas miradas.
  4. Personalización: actualmente las startups son una suerte de fábricas de experiencias para nuestros clientes. Mientras más satisfactorias, más beneficiosas. Por ello debemos atender el perfil de cada uno de nuestros clientes para brindarle una experiencia personalizada. En esto debemos distinguir dos cosas. La primera es que la personalización no está reñida con lo masivo. La personalización es un valor agregado de lo humano mientras que lo masivo es un valor agregado de lo digital. Ciertamente, la tecnología es clave para canalizar estos dos sentidos que caracterizan nuestra cotidianidad. No queremos dejar de ser humanos, pero tampoco perdernos las novedades tecnológicas. Los bots y la inteligencia artificial nos permiten brindar servicios que combinan ambas cualidades.

La sensación de fracaso como generadora de ideas innovadoras, escalar para volvernos globales, narrar la mejor historia sobre nuestra empresa y alcanzar la estabilidad entre la personalización y lo masivo son aspectos ineludibles para cualquier startup. En todo ello sigue siendo indispensable contar con una alianza sólida entre los mejores talentos y la tecnología más novedosa.