Abundan las páginas webs, foros y emprendedores que recomiendan hacer listas que nos ayudarán a organizarnos mejor y a ser más exitosos. Desde despertarnos una hora antes cada día, hacer ejercicios, crearnos rutinas y un sin fin de actividades que nos sugieren realizar antes de ir al trabajo. Sin embargo, no todas las personas exitosas hacen listas y mucho menos aquellas que tienen la responsabilidad de tomar decisiones trascendentales dentro de una compañía.

 

Las listas no aportan éxito, lo que aporta éxito son las decisiones y el emprendimiento de cada sujeto. Las listas suelen estar basadas en experiencias subjetivas y por lo tanto poco comprobables. No se trata de un conocimiento científico que garantice nada, simplemente métodos que cada cual aplica para organizarse mejor, priorizar o aprovechar mejor su tiempo. Pero nada de eso garantiza el éxito, sino el trabajo, la disciplina, la dedicación, las buenas relaciones comerciales, la toma de decisiones y un poco de suerte.

 

Otra de las desventajas de las listas es que siempre dependen de las personas que las aplican y del contexto dentro del cual se está. Aunque existan universidades o instituciones que se han encargado de sistematizar ciertos comportamientos que sujetos exitosos suelen tener, esas actividades, rutinas, tareas y horarios seguramente solo le servirán a algunos pocos. No todos podemos adaptarnos a un listado de actividades de la misma manera, sin tomar en cuenta nuestras ocupaciones y responsabilidades domésticas, por ejemplo.

 

La intuición y la observación son comportamientos claves para el éxito. Lo que nos permite aprovechar oportunidades únicas es nuestra intuición para darnos cuenta que es en ese momento o nunca. Justamente por eso en ocasiones un sujeto exitoso toma decisiones aparentemente deliberadas, pero lo que realmente está funcionando es la intuición que el trabajo le ha dado. Así mismo la observación es una herramienta clave para sujetos con poca experiencia. Observamos las acciones de los otros, sus palabras, la manera de cerrar un negocio, hacer una oferta o tomar una propuesta. Observar al que sabe nos sugiere tips que solo la experiencia deja.

 

El éxito es tan personal como la experiencia de vida. Desde la familia, el país, la cultura, lo que leemos, lo que hablamos, lo que aprendemos; todo nos condiciona y hace únicos. Por eso el éxito del otro no puede traducirse en el mío. Los métodos de los otros y sus oportunidades son distintas en todos los casos, de modo que pretender seguir una lista y aprenderse un patrón con la ilusa creencia de llegar al éxito, cada vez parece más un mito.

 

Las personas pueden contarnos sus experiencias de vida y los pasos que dieron para llegar donde están y nosotros podemos tomarlos como referentes y estímulo, pero no como garantía de llegar a donde nosotros queremos llegar. En todo caso, las metas de cada cual son distintas, por ende el camino también lo será. ¿Qué hacer con las listas? ¡Haz una propia y úsala como herramientas para programar y organizar tu propio camino al éxito. Es tu lista, tu camino y tu éxito; único y personal.